Psicoterapia
La terapia cognitivo-conductual estudia la relación entre lo que tememos, cómo interpretamos lo que ocurre y qué hacemos para aliviar el malestar. Cuando hay evitación, puede incluir exposición: acercarse de forma planificada a situaciones o sensaciones temidas. El terapeuta explica el propósito de los ejercicios y adapta el trabajo al problema concreto.[1]
Medicación
Algunos antidepresivos se utilizan también para tratar la ansiedad, aunque no haya depresión. Su efecto suele tardar varias semanas. Las benzodiacepinas actúan más rápido, pero pueden producir somnolencia, tolerancia y dependencia. Si se indican, conviene explicar desde el principio con qué finalidad y cuándo se revisará su uso.[2]
Qué conviene aclarar al decidir
- Qué síntomas y limitaciones se intentan mejorar.
- Qué beneficios cabe esperar y cómo se evaluarán.
- Qué efectos adversos o dificultades pueden aparecer.
- Cuándo revisar la respuesta y qué hacer si el tratamiento no ayuda.
Estas preguntas permiten comparar las opciones y participar en la decisión.
Seguimiento y retirada
En las revisiones interesa saber si disminuye el malestar y si la persona está retomando lo que había dejado de hacer. También se comentan los efectos adversos y las dificultades para seguir el tratamiento. Si se decide retirar medicación, hay que planificarlo: una interrupción brusca puede provocar síntomas de retirada que compliquen la evolución.[3]
Preguntas frecuentes
¿Una consulta con el psiquiatra implica salir con una receta?
No. La valoración puede conducir a una propuesta psicológica, farmacológica, combinada o a otra orientación clínica. La receta no es un resultado obligatorio de la consulta.[3]