Qué ocurre durante una crisis
Pueden aparecer palpitaciones, mareo, temblor u opresión en el pecho, junto con miedo a perder el control o morir. El malestar aumenta rápidamente. Estas sensaciones ayudan a entender por qué una crisis puede vivirse como una urgencia médica, especialmente la primera vez.[1]
Cuándo se habla de trastorno de pánico
Una crisis aislada no basta para establecer este diagnóstico. Hablamos de trastorno de pánico cuando aparecen crisis recurrentes e inesperadas y se añade una preocupación persistente o cambios de conducta para evitar nuevas crisis. Por ejemplo, dejar de viajar solo o necesitar compañía para salir. Ese miedo entre las crisis puede limitar tanto como las propias crisis.[1]
Qué hay que descartar
Un dolor torácico o una dificultad respiratoria nuevos o intensos requieren valoración médica. Que se parezcan a una crisis anterior no demuestra que tengan la misma causa. Si los síntomas son graves, hay que solicitar atención urgente.[1]
Cómo se trata
La terapia cognitivo-conductual trabaja el temor a las sensaciones físicas y las situaciones que se han empezado a evitar. Puede incluir ejercicios de exposición planificados con el terapeuta. También pueden indicarse antidepresivos. Las benzodiacepinas no se recomiendan como tratamiento del trastorno de pánico por sus resultados a largo plazo.[2]
Preguntas frecuentes
¿El objetivo es solo que se pase cada crisis?
El tratamiento también aborda el miedo entre las crisis y las actividades que has dejado de hacer. Para valorar la evolución importa tanto la frecuencia de las crisis como la limitación que producen.[1]